MAYO, 2022: MES INTERNACIONAL DE LA ENFERMERÍA EN COLOMBIA

MAYO, 2022: MES INTERNACIONAL DE LA ENFERMERÍA EN COLOMBIA

¿Queda algo para celebrar?

Enfermeras (Revista Semana, 2020)

Como bien es sabido, mayo es por tradición el mes internacional de celebración de la profesión enfermera, esto en conmemoración del nacimiento de la enfermera, escritora, estadista y aristócrata Florencia Nightingale el 12 de mayo de 1820 en Florencia – Italia, .y a quien se le atribuye “la modernización” de la enfermería al introducir sus ideas a la forma de enseñar y practicar el oficio a finales del siglo XIX (History Channel, 2009).

Sin embargo, este enfoque “Nightingaleano” de la celebración oculta y minimiza la vida, obra y logros de otras importantes enfermeras que hicieron a su vez invaluables aportes, como son:

  • Mary Jane Seacole (1805 – 1881) – De origen jamaiquino (cuando esta era una colonia inglesa), realizó intervenciones de salud en una epóca en la que tales eran poco comunes para una mujer independiente: brote de Cólera en Panamá (1850); atenciones a los soldados heridos en la guerra de Crimea (en el famoso «British Hotel» en 1853); su legado fué sistemáticamente ignorado y revalorado solo hasta 1980. Mary Seacole más que una Enfermera, es un modelo de ciudadana, civil y consecuente con los derechos humanos y las libertades.
  • Clara Barton (1821-1912) – Sin entrenamiento formal, se unió al ejército estadounidense durante la guerra civil americana para ayudar a los soldados heridos.
  • Goldie D. Brangman (1920-2020) – Fue la primera enfermera afrodescendiente en ejercer competencias como enfermera anestesista en el Hospital de Harlem (NY) en 1951.
  • Mary Breckinridge (1881-1965) – Fue pionera de la enfermería materno-fetal, aunque se le critica sus posturas racistas (se opuso fuertemente a la contratación de enfermeras afrodescendientes).
  • Hazel W. Johnson-Brown (1927-2011) – Tras ser rechazada para estudiar enfermería por ser Negra, logró prepararse en Nueva York y enlistarse en el ejército, siendo así la primera enfermera negra en ser comandante de los Army Nurse Corps; fue la Jefe Principal del Hospital de la Armada Americana en Seúl (Corea del Sur).
  • Mary Eliza Mahoney (1845-1926) – Tras trabajar por mucho tempo como cocinera afroamericana en el Hospital de Mujeres y Niños de Nueva Inglaterra, se gradúo con honores en 1879, y fortaleció el reconocimiento étnico de las enfermeras de color en los Estados Unidos.
  • Margaret Sanger (1879-1966) – En una época cuando era prohibido hablar sobre control de la natalidad, fue pionera en brindar educación sobre los anticonceptivos y derechos reproductivos.
  • Sojourner Truth (1797-1883) – en su condición de mujer negra, luchó por la abolición de la segregación racial en los EEUU, y por la equidad hacia las enfermeras negras.
  • Consuelo Mendoza Laugier – Primera coordinadora del Laboratorio de Enfermería en el Hospital Infantil de México (predecesor de la Escuela Nacional de Enfermeras, ENEO de la UNAM).
  • Renée Valle Caloca – Primera maestra de enfermería psiquiátrica en México.
  • Ana Néri (n. Salvador de Bahía, 1814)- Pionera de la profesionalización de la Enfermería en Brasil.
  • Edith Magalhães (n. Río de Janeiro, 1889) – Estructuró uno de los primeros currículos modernos en enfermería para la Universidad de Sao Paulo – USP.
  • Rachel S. Haddock Lobo (n. Río de Janeiro, 1891) – Fundó la revista especializada: Revista Annaes de Enfermagem (hoy: REBEn); durante la revolución constitucional de 1932 en Sao Paulo, organizó el Servicio de Enfermeras.
  • Roseni Sena (1951 – 2016) – Trabajó toda su vida profesional por la mejora de las condiciones de trabajo de las enfermeras en Brasil.
  • Ana Sáenz Londoño – Organizó en 1932, la Escuela de Enfermeras del Centro de Acción Social Infantil en la ciudad de Bogotá (Colombia).
  • Elvira Dávila Ortiz (1917 – 2008) – Enfermera colombiana, organizó y fundó el primer banco de sangre en Bogotá.
  • Esperanza de Monterrosa (n. 1939 ) – Enfermera Colombiana, líder en el desarrollo de programas de protección al niño-niña; fundadora del Centro de Documentación e Información en Enfermería – CENDINE (una de las primeas bibliotecas especializadas en enfermería en Colombia); teórica de la enseñanza de la Enfermería Comunitaria.
  • Luz Castro de Gutiérrez (Medellín, 1908 – 1991) – Gestora de la primera maternidad de Medellín, fundadora del Hospital General de Medellín.
  • Inés Durana Samper (Bogotá, 1931 – 2004) – Primera enfermera profesional, formalmente formada y graduada en Colombia a nivel de estudios universitarios. Incidió fuertemente en la tradición latinoamericana de formación profesional de enfermeras inspirada en la escuela de la Universidad Católica de América en Washington D.C.
  • Nelly Garzón Alarcón (1932 – 2019) – Ha sido la única enfermera iberoamericana en presidir el Consejo Internacional de Enfermeras (en 1985), realizó grandes aportes organizativos en pro de la auto-regulación profesional.
  • Raquel Natividad Pinto Afanador (fallecida en 2012) –Pionera de la innovación en la práctica del cuidado de Enfermería;  bajo sus dos periodos consecutivos en la Decanatura de la Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Colombia, fortaleció los postgrados unidisciplinares y la publicación de investigación original en enfermería (serie de editorial de libros de “Cuidado y Práctica”).
  • María Victoria Granada Patiño  – Promovió para el Valle del Cauca y el occidente de Colombia, estrategias para el fortalecimiento y mejora de la educación enfermera (principalmente en su casa de estudios, la Universidad del Valle. Fue Decana de Enfermería durante el periodo: 1989-1992).
  • María Consuelo Castrillón (Decana de la Facultad de Enfermería de la Universidad de Antioquia, periodo: 1995-1998) – Consultora de la OPS, ALADEFE, Primera Directora de la Revista de alto impacto: Investigación y Educación en Enfermería. Investigadora en las áreas de desarrollo profesional, epistemología y práctica de la enfermería, Educación avanzada en Enfermería.
  • Consuelo Gómez Serrano (Decana Facultad de Enfermería, UNAL periodo: 1994 – 1996) – Licenciada en Ciencias de la Enfermería y Magíster en Salud Pública; consolidó desde su administración el sostenido avance en las funciones de la docencia, la investigación y la proyección social de la enfermería. Destaca su trabajo historiográfico excepcional para retratar tanto en libros (“Tres Escuelas, una historia”), así como como en una serie en video (“Patrimonio Vivo Fases I y II”), la historia moderna de la Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Colombia, desde sus orígenes comunes con la Cruz Roja Colombiana, la Sociedad de Cirugía de Bogotá, y la Universidad del Rosario en la Bogotá postcolonial de finales del siglo XIX.
  • Clara Munar Olaya – Profesora Emérita de la Facultad Enfermería, Universidad Nacional de Colombia. Lideró la edición y publicación de la única revista de orientación profesional no investigativa (Kanaa – úai), centrada en describir vivencias y experiencias de los profesionales, así como sus vivencias artísticas, personales y metafísicas.
  • Edilma Gutiérrez de Reales (Profesora Emérita, Facultad Enfermería, Universidad Nacional de Colombia) – Introdujo formalmente al currículo el proceso de enfermería para la década de 1980 – 1990, la cual para la época era una tendencia práctica exclusiva de la enfermería anglosajona.
  • Ana Luisa Velandia Mora (Ex Decana Facultad Enfermería, Universidad Nacional de Colombia) – una de las pocas enfermeras con formación postgradual en Rusia (PhD en Ciencias Médicas del Instituto de Sanidad de San Petersburgo).
  • Carmen de la Cuesta Benjumea (Madrid, España, 1953) – Aunque no es de nacionalidad colombiana, durante su paso como Profesora visitante de las Facultades de Enfermería y de Salud Pública de la Universidad de Antioquia (1994 – 2004), fortaleció la línea de investigación cualitativa de dicha casa de estudios, y dejó para la posteridad una nueva tradición investigativa en la enfermería colombiana.
  • María Mercedes Durán de Villalobos – Es una de las más reconocidas investigadoras en el campo de los “modelos conceptuales de enfermería”; graduada a nivel de maestría en la Universidad de Boston (EEUU), es una de las pocas profesionales que bien han abordado las brechas y vacíos que existen entre la teoría y la práctica, así como entre la educación superior y la realidad ocupacional. Entre sus aportes más destacados deben mencionarse la creación de la revista de alto nivel “Avances en Enfermería”, y la constitución del primer doctorado disciplinar en Colombia. Fue Decana de la Universidad Nacional de Colombia durante el periodo: 1981 – 1986.

La celebración del día – semana y mes de la enfermería se debe al esfuerzo aunado de distintos actores en los EEUU, principalmente la Junta de Directores de la American Nursing Association (ANA), y la firma del Decreto para tal fin por parte del Presidente Ronald Reagan el 25 de Marzo de 1982 (ANA, 2022). En Colombia la celebración de forma consensuada entre gobierno y organizaciones sectoriales, coincide con la misma fecha del natalicio de Nightingale.

Con relación a los liderazgos destacados antes para el caso de la enfermería colombiana, es evidente que desde comienzos del año 2000 la tradición formativa y de práctica de este grupo profesional parece haber caído en una meseta respecto a su avance (cuando se revisa en términos del desarrollo económico y social de los enfermeros, el avance en materia de autorregulación, en cuanto a la diversificación de sus roles, y al progreso en materia de autonomía profesional).

Al discernir entre los discursos, las expectativas y la realidad, resulta cuestionable si hay algo por celebrar durante este mes de mayo para el grupo de personas con vínculos socio-ocupacionales con las prácticas enfermeras. A continuación se discuten haciendo énfasis en cada área, para conciliar al final un diagnóstico de la enfermería colombiana.

Desarrollo económico y social de los enfermeros (profesionales y auxiliares en Colombia)

Es particular el hecho por el cual en Colombia del total del recurso humano en salud, hay una paridad entre profesionales y auxiliares casi de 1:1 (0.89 profesionales por cada técnico-auxiliar), situación que difiere de otros países más desarrollados (como ocurre en los Estados Unidos), los profesionales cuadruplican a los técnico-vocacionales (Ortíz M, L.C.; et al. 2013); (US Bureau of Labor Statistics, 2021).

Se estima que la razón de enfermeras profesionales por cada 10.000 habitantes en Colombia, es de 14.6 (En los EEUU esta es de 110, 7.5 veces más); en función del salario base, el personal de enfermería corresponde a ciudadanos de clase media-baja, denotándose una gran brecha salarial entre profesionales y técnico-auxiliares (que en algunos casos es de más del 50% tal diferencia). De otro lado, ante un superávit en la oferta de Instituciones de Educación Superior (IES) y de instituciones técnicas para la formación de personal técnico-auxiliar, se presume un gran desfase entre oferta y demanda (tan solo en 2018 se graduaron 3980 profesionales, pero se contrataron aproximadamente 2.300 (calculo final del porcentaje de desempleados del 42.3%), lo que evidencia la ausencia de condiciones de mercado, y de estímulos e incentivos para la práctica profesional de enfermería en Colombia (DANE, 2018).

Según cálculos de la Universidad de Los Andes y del Centro Interdisciplinario de Estudios sobre Desarrollo – CIDER (2019), el personal de enfermería profesional representa el 18% del total sector de la salud, y las auxiliares el 43% respectivamente; de ambos grupos solamente el 67% tiene un contrato formal de trabajo (y de este, solo el 38.9% cuenta con una vinculación a tiempo completo), lo que significa que este grupo de cuidadores se mueve fácilmente entre la desprotección social y la informalidad. 35 de cada 100 profesionales y auxiliares no está en condiciones de hacer aportes al sistema de pensiones.

En últimas, estas condiciones heterogéneas precarias y desiguales configuran una suerte de estado en el que pese al grado de institucionalización del sector salud (mediante hospitales y clínicas), y pese a los esfuerzos por profesionalizar el estamento enfermero, poco ha mejorado la situación económica y de movilidad social de este cuerpo de trabajadores, lo que predice desenlaces negativos a mediano plazo, y lo que es peor: pone en evidencia lo poco estimulante que es en Colombia, el ejercicio como enfermero(a) en cualquiera de sus niveles: profesional o técnico-auxiliar.

Avances en materia de autorregulación disciplinar

Aunque el gremio considera todo un hito la promulgación de las leyes 266 de 1996, y 911 de 2004 (que regulan el ejercicio de la profesión, así como su código deontológico), este marco normativo se quedó corto e insuficiente al no vincular al personal técnico-auxiliar (que como se dijo antes casi que se igualan por menos de un punto porcentual al sector de profesionales). Además, la sugerencia hacia la creación de sub-dependencias encargadas de la ejecución de dicha autorregulación (léase: la creación del Consejo Técnico Nacional de Enfermería – CTNE, y del Tribunal Nacional de Ética – TNEE) resulto 18 años después nada más que en un formalismo, toda vez que en estás se carece a la fecha de decretos específicos que fortalezcan su gobernanza, y en general la del gremio; a esto se suma el agravante de no contar con incentivos para el desarrollo del talento enfermero socialmente más desventajado, hay una total ausencia de estándares de práctica, y menos decir que puede contarse con guías de práctica clínica o con lineamientos claros formativos.

El pasado sindical y proletario de la Organización Colegial de Enfermería (OCE), y su antepasada Asociación Nacional de Enfermeras (ANEC), ha privilegiado de forma categórica y sistemática el bienestar selectivo de personas y grupos cercanos a sus directivas, pero ha obviado la protección y apoyo de aquellos colegas quienes formalmente no se han vinculado a dicha organización. La agenda política de esta organización tiende con fuerza hacia el sindicalismo político, y hacia la militancia gremial en centrales unitarias de trabajadores con agendas particulares distintas al bienestar general de enfermeros y auxiliares.

Con una total ausencia de liderazgo y de gobernanza, los y las enfermeros(as) hemos sido testigos del inevitable fin de los departamentos de enfermería en clínicas y hospitales, y de la simplificación de la profesión hasta convertirla en un simple “servicio de apoyo hospitalario”, esto es relevante toda vez que el sector de la industria hospitalaria concentra aproximadamente el 80% del recurso humano de enfermería.

El proselitismo de la OCE por captar nuevos asociados más allá de la búsqueda de la consolidación del cuerpo profesional, tiende más hacia el fortalecimiento del sindicato, y con ello, de su poder económico y político (el cuál parece resaltar más en época electoral). De allí que las campañas como Nursing Now, y el activismo en las corporaciones públicas como Cámara de Representantes y Senado de la República rayan en un simple show mediático y populista que poco o nada incide sobre un real cambio en el desarrollo y evolución de la profesión. Mucho de esto se debe también a la falta de liderazgos, y a la facilidad con que las tomadoras de decisiones pueden “domesticar” y utilizar la voluntad general del personal enfermero.

Sorprende la pasividad con que asociaciones internacionales como Sigma, ALADEFE, FEPPEN, y el Consejo Internacional de Enfermeras – CIE atienden a la realidad de la enfermería colombiana. La actualidad solo muestra unas instancias enfermeras burocratizadas y sesgadas por dogmas ideológicos y políticos, que poco o nada impactan la vida de quienes por voluntad propia decidieron ser enfermeros y enfermeras en cualquiera de sus niveles. Las organizaciones sectoriales en ultimas, están captadas y coaccionadas por sindicatos que parecen recordar el refrán popular que dice: “En tierra de ciegos, el tuerto es Rey”.

Diversificación de los roles del enfermero colombiano.

De acuerdo a la Ley 266/96 el profesional de enfermería en Colombia puede desempeñarse en cualquiera de los sectores: asistencial, administrativo, de salud de los colectivos, y en la educación/investigación; sin embargo cada área señala progresos dispares, donde se resalta la todavía gran presencia del rol clínico-asistencial por sobre los otros ámbitos de práctica, que por diversas razones y circunstancias no parecen avanzar en la sociedad colombiana.

Por solo centrarnos en uno de estos problemas, particularmente en el del área clínica: es alarmante la pobre calidad de la educación de pregrado para la competencia clínica tanto en las universidades de profesionales, así como en los institutos de técnicos auxiliares. No tiene sentido que un profesional de enfermería tenga unas sólidas bases en fisiopatología, anatomía, morfología, bioquímica, microbiología y farmacología, para terminar en los hospitales siendo un sujeto mecánico que solamente dispensa y administra medicamentos, pasivo ante la ola de ordenes médicas, y obediente de no trasgredir el coloso estandarte de normas y regulaciones que cada hospital crea.

Por volver al caso de la Enfermería Estadounidense, llama la atención la forma en que allá cada Estado goza de la libertad y del apoyo técnico y financiero del gobierno estatal para administrar cada Consejo (Board) de Enfermería, en una coherente alianza con el sector educativo, y las asociaciones científicas que oxigenan la práctica con mejoras a las regulaciones, y con evidencia transferible a la praxis enfermera. Allí profesionales y auxiliares se articulan armónicamente, en un trabajo solidario y cohesionado, donde el sujeto el cuidado es el centro y no la periferia. Las normas de los tribunales éticos, antes que “vigilar y castigar” han sido creadas para proteger y ayudar al personal.

Más allá de la simple separación entre profesionales y auxiliares, los EEUU han sido capaces de brindar oportunidades y posibilidades de diversificación, para que quien quiera y pueda inicie su vida y su carrera en enfermería desde el nivel vocacional (como Nurse Practitioner), hasta llegar al nivel más elevado de desempeño: Doctor en Práctica Avanzada de Enfermería (Doctor in Nursing Advanced Practice), en cualquiera de las áreas de énfasis: Anestesia, Cirugía, GIneco-Obstetricia. Todos estos logros se deben principalmente a que allí la profesión se piensa sin apego a ideologías políticas o a dogmas gregarios: ¡la enfermería es una sola en medio de su profunda diversidad! (incluyendo al personal técnico-vocacional).

En Colombia seguimos obstinados en uniformar (igualar, fotocopiar persistentemente) el mismo modelo de sujeto profesional, ¿Por qué le tememos al libre desarrollo del sujeto y de su personalidad? ¿Nos quedamos en la época religiosa-militar de la profesión?

¿Hay progresos en materia de autonomía profesional?

En Colombia venimos confundiendo autonomía con sometimiento, y libertad con asimilación. Es cuestionable el desarrollo de la autonomía profesional enfermera desde la Escuela/Universidad/Hospital, en escenarios donde “pensar diferente” está mal visto”, portar un piercing o un tatuaje “son actos condenables”, o gozar de una orientación e identidad sexual no binaria resulta “discutible e inmoral”. Ni que decir de entornos de práctica donde el abanico de opciones del enfermero se limitan a la conveniencia de las disposiciones institucionales, y del marco moral de los jefes médicos. Una verdadera autonomía implica poder gozar de la autoridad para decidir, y la libertad para actuar de acuerdo a las bases cognitivas del profesional y del técnico hasta donde el ámbito de práctica lo permita. Mientras en américa latina se privilegia el ideal de “enfermera generalista” heredado de la escuela francesa, el mundo moderno incursiona a una gran velocidad, en el contexto de la súper-especialización enfermera, y en la diversificación de sus roles y competencias, con lo cual  la idea real de autonomía se fortalece.

Deviene de allí la necesidad de una reforma no solo de la manera como se enseña y se regula la docencia en enfermería, sino también sobre la forma en que se operacionalizó la autorregulación profesional en el país, y su consecuente práctica en los distintos ámbitos de acción. Solo puede hablarse de una práctica autónoma, si existen normas, competencias, modos y medios de enseñanza, de democracia y pluralidad en la gobernanza de las organizaciones de enfermería que toman las decisiones (Skår R , 2010).

Una práctica no autónoma lleva al grupo de profesionales y auxiliares inevitablemente a mayores riesgos de la praxis, a incurrir en mayores errores e incidentes, a una general desmotivación hacia la profesión y el trabajo, a una enorme predisposición a enfermedades laborales, a una invisibilidad social del ejercicio, a un mayor riesgo de agotamiento profesional y despersonalización (Burnout), y a pobres resultados del cuidado, así como a bajos indicadores de calidad en la atención enfermera.

Después de ver y analizar toda esta coyuntura: ¿Queda algo por celebrar este Mayo?

MARY SEACOLE: ¡EL LEGADO DE UNA PIONERA!

REFERENCIAS

ANA (2022). National Nurses Week History. American Nurses Association. [Internet]; 01 pantalla. Disponible en: https://www.nursingworld.org/education-events/national-nurses-week/history/

DANE (2018). Boletín Técnico, Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH). Departamento Administrativo Nacional de Estadística. [Internet]; 31 p. Disponible en: https://www.dane.gov.co/files/investigaciones/boletines/ech/ech/bol_empleo_dic_18.pdf

History Channel (2009). Florence Nightingale Biography. A&E Television Networks. [Internet]; 01 pantalla. Disponible en: https://www.history.com/topics/womens-history/florence-nightingale-1

Ortíz M, L.C.; et al. (2013). Caracterización del talento humano en salud: Hacia el sistema de información del registro único nacional del talento humano en salud. Monitor Estratégico, Jul-Dic (4); 63-68.

Skår R. (2010). The meaning of autonomy in nursing practice. Journal of clinical nursing, 19(15-16), 2226–2234. [Internet]; Disponible en: https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.1365-2702.2009.02804.x

Universidad de Los Andes, & Centro Interdisciplinario de Estudios sobre Desarrollo – CIDER. (2019, noviembre 20). Análisis y diagnóstico del mercado de trabajadoras del cuidado en salud para la ciudad de Bogotá. UniAndes. [Internet]; 27 p. Disponible en: https://empleosparaconstruirfuturo.org/analisis-y-diagnostico-del-mercado-de-trabajadoras-del-cuidado-en-salud-para-la-ciudad-de-bogota/

US Bureau of Labor Statistics (2021). May 2021 National Occupational Employment and Wage Estimates United States. [Internet]; 01 pantalla. Disponible en: https://www.bls.gov/oes/current/oes_nat.htm

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